¡Oh, mi querido! ¡Las praderas de tu alma estaban cubiertas de estiércol! Mientras que en las mías florecían gerberas y revoloteaban los gorriones, en las tuyas correteaban puercos y perros en celo. ¡Oh, mi amor! ¡Pero qué diferentes eran nuestras sintonías! Yo, queriendo iluminar mi futuro con la luz de tus ojos; vos, con la mirada colgada en mi escote.
Mi dulce cuasi-caballero… quería sentirme la princesa de nuestra propia historia. Añoraba que tu persona fuera la filosofía de mi vida. Pétalos de rosas y perfume de noches de verano… pero en cambio, cenizas de te quieros de alcoba.
Mi sátrapa, mi paparulo, mi zoquete, mi sotreta, mi calefón humanizado… largo y profundo era el abismo que separaba mi voz de tu oído. Pequeña y estrecha era la distancia que separaba tu mano del suplemento deportivo. ¡Oh, cariño! Tu pseudo-amor empapaba mi calendario, para que al final, sólo lo arrastrara hacia la nada absoluta y hacia el increíble desperdicio de horas, minutos, segundos, días y meses.
Mi pequeño ser inerte: el sol brillaba en mis praderas, un arco iris surcaba los cielos… hasta que las nubes grises llegaron, comenzó el diluvio y apareció la serpiente gigante, a la que la humanidad suele llamar “la Otra”, dispuesta a devorar la felicidad, la ironía y los momentos de relax.
Querido, amor, cielito… no olvides mi condición de femme hecha y derecha. No olvides que la venganza es dulce y va vestida de mujer.-
nota: no es para nadie en especial. Aclaro.













1 comentarios:
VAMOO COMO ESCRIBE ESTA CHICA. te agregue a mis links vika me voy a pasar a leer siempre (:
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