martes 19 de julio de 2011

Perfectly lonely

Han sido días largos estos que pasaron. La última semana fue una colección de nervios contenidos y represión de los pensamientos inútiles. Todas las fuerzas concentradas en un solo objetivo: aprobar.

El fin de semana pasó aún más lentamente... parece mentira que recién sea martes. Ayer, lunes, el día se disfrazó de sábado, y la lluvia fue un buen maquillaje que ayudó en eso. Y acá estoy, teniendo que pasar doce horas sin probar bocado por culpa de unos estudios médicos que hay que hacerse hoy temprano. Lo positivo de todo eso es que mi día va a tener más horas para repartir entre las tareas pendientes. Tal vez lea los apuntes de Semiología o acomode el cuarto.

Pero la ironía de que todo me parezca tan lento, tan inútil, tan fuera de sí teniendo tantas cosas para hacer... Está llegando ese momento del mes en el que un día vale más que veinticuatro horas; no... esta fecha de la que hablo vale ocho meses, "ponele", y otras tantas unidades de medida que no encajan en ningún sistema matemático. Todo tiene que ver con todo dentro de mi cabeza. pero, ¿cómo explicarlo hacia afuera? ¿Y a dónde huís cuando estás cansada de todos y todo lo que te rodea? Si hay que cumplir con las tareas pendientes, "hacer presencia" y demás obligaciones. Entonces, el análisis, y te das cuenta de que hay una sola opción factible: simular que nada pasa; "maquillarte" como hace la lluvia con ciertos días.

Así que si me ves así, fría, distante e irónica (como diría Liam G.), no se deje usté engañar. Acá adentro, más allá de la piel y los huesos, duele mucho todo, hasta ciertas partes y rincones de mí que ni siquiera sospechaba que podrían existir. Lo que aún me sostiene (por nombrarlo de alguna manera) es el objetivo final de todo esto, y la certeza de que cuando los recuerdos dejan de lastimar, se transforman en experiencia y seguridades.
Y todo lo que antes tenía en contra, ahora lo tengo a favor.-