Sophie trepó a aquel árbol y se sentó en una de las ramas más gruesas. Respiró hondo, fijó la vista en el paisaje y apenas unos segundos después, un roble joven cayó al suelo; joven, pero aún así robusto.
Cuando todo estuvo en silencio nuevamente, las lágrimas brotaron de sus ojos, mientras observaba sin inmutarse, el árbol que yacía sobre el suelo.
Entonces, descendió dando un salto; y de pie, mirando el suelo húmedo, sacó de su bolsillo una semilla. Luego de dejarla caer, la tapó con un poco de tierra y ahí se quedó, observando.
No se molestó en secarse las lágrimas, pues a medida que brotaban de sus ojos, regaban con suavidad la semilla recién plantada.-
1 comentarios:
el simbolismo no es lo mío.
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